martes, abril 24, 2007

Guerra de motivaciones


Ya llegó el minuto que deje de pedir perdón por no seguir escribiendo en mi blog. ¿Perdón a quien? algunos me retan por no escribir, mi media naranja me amenaza con sacarlo de su "home page", algunos la dejan de leer... Bueno, ¿y yo que?

La verdad es que las ganas de escribir están, ¡lo que me falta es tiempo! Quien más que yo puede querer sacar las cosas de mi cabeza, ponerla en un par de letras y dejar a la literatura hacerse responsable de mis pesares, pensamientos, dudas y ganas! Además que la bitácora es un alegre recuerdo cuando se quiere recordar detalles, que lamentablemente nuestra mente tiende a borrar por necesidad de espacio.

Pero yendo al grano, siempre me han gustado las etapas, categorizar la vida. Pues adivinen, ¡estoy viviendo otra! En la ya parte final del MBA, vamos llegando a las conclusiones. Trabajos finales, cierre de temas, ramos que lo resumen todo.

Así es como he entrado en el debate de las preferencias, ¿lo que es mejor, o lo que es más "rico"? fuerte dilema. A lo largo de mi vida de estudiante colegial, nunca me destaqué por ser un estudiante de primera línea. Si es de estudio sobre lo que estamos hablando. Pero se podría decir que cuando entré en la universidad, mi vida dio un giro un cuanto radical. El porqué y el análisis de este proceso, es otra historia y una muy larga por cierto, que no pretendo tocar hoy. Volviendo al tema, en la universidad me transformé en algo que jamás pensé posible en mi hiperkinético persona: un estudioso. La verdad, es que la motivación por una carrera que fascina y la compañía y apoyo de la maco, fueron los grandes responsables y precursores.

Hoy, con mi media naranja al lado y haciendo un postgrado, se podría decir que mis motivaciones son ligeramente diferentes.

Por un lado, el saber aprovechar una de las inversiones más grandes de mi vida, por lo menos hasta el día de hoy, LA más grande. El angelito que está escondido en mi lado bueno, me canta suavemente al oído que debo aprovechar. Me avisa de que no puedo perder lo que se me está ofreciendo, que no va a suceder de nuevo, algo cuestionable hasta cierta medida. Pero por el otro lado, ese que no es tan angelical que susurra los placeres de estar recostado junto al amor de mi vida, disfrutando del momento... Guerra de motivaciones. Cuando es que llegamos al punto que nuestro límite de aguante se ve sobrepasado. Esa fina barrera que nos dice "BASTA", que ya no podemos más, que hay que darle un break a la vida. La verdad, personalmente me carga dejar las cosas a medias. Creo que si se comienza algo, es cobardía, falta de seriedad y respeto por uno mismo tanto como hacia los demás el no terminarlo. La mediocridad no está en mi diccionario. Pero que pasa cuando hay algo que nos dice "BASTA". Hasta aquí nomás llegaste, frena.

Debo decir que no sé si es paranoia o si realmente estoy en un punto donde no quiero más. Donde ya estoy aburrido de esta larga etapa de estudiante, sobre todo habiendo tenido un pequeño vistazo de la vida laboral, quiero seguir adelante. Pasar a un nuevo punto donde ya no dependo del lineamento que me plantea un horario de clases, sino más bien el desarrollo personal a un nuevo nivel, más alto... más adulto.

Debo decir que no sé si estaba más confundido antes de escribir estas líneas o después. Pero solo sé que es muy poco lo que resta para dar el gran salto y verlo por mi mismo... Solo queda esperar un poco más.

A lo que quería llegar, es que hay que tener cuidado con las motivaciones. Quizás muchas veces nos van a llevar a lo que realmente queremos, nos merecemos y nos hace felices. Pero se debe tener en cuenta que a veces no tenemos la madurez suficiente para ser capaces de absorber el poder y efecto de nuestras decisiones. Aquella pregunta retórica que nos grita: ¿Estás seguro que lo que quieres hacer es REALMENTE lo que quieres hacer?

El punto es que no deja de ser verdadera.

domingo, abril 15, 2007

Esos sueños y un tallarín


Hace solo 2 noches soñé que estaba en Panamá comiendo con la familia de mi media naranja. Todo partió mal cuando comencé una intrincada discusión sobre lo dañina que podía ser la sacarina (tema hablado en clases el día anterior) y resultó ser que mi suegra era una profunda defensora de los derechos de la sacarina. Pero lamentablemente lo que empezó mal, terminó peor. Después de esta agradable discusión mi suegra se levantó de la mesa y al pasar por atrás mío no encontró nada mejor que "dejar caer" un par de tallarines, que era nuestra cena, en mi espalda. Siendo mi carácter un poco explosivo, mi suegra terminó con unos pocos tallarines en su cara. Gracias a Dios en ese minuto algo me despertó...


Este es el tipo de sueño que te crea aquellas dudas sobre que tan verdaderos son los sueños. Si son una interpretación de la realidad o únicamente una representación un poco artística de lo que estamos viviendo en la actualidad. Yo personalmente creo que trasmiten nuestros temores o deseos de tal forma que nosotros mismos seamos capaces de interpretarlos para luego sacarles algún provecho.


De todas maneras, todavía me cuesta un poco superar el susto!